23 de Enero

 

Experiencia mística de Elena de Chappottin en las Clarisas en 1861

Hoy es para mí un aniversario. Recuerdo que hace 28 años, en esta fiesta, fue cuando Nuestro Señor me marcó para ser vuestra madre. Bien seguro que no pensaba en ello. Pero entonces empezó el primer anillo de para cada casa una intención particular, pido según la necesidad de cada una. (23/01/1889  Cartas Diarias)

 

En esta fiesta fue cuando Dios nos dio la primera gracia para la fundación futura del Instituto. En 1860, yo estaba en las Clarisas. Ciertamente vuestra pobre Fundadora estaba lejos de prever lo que le esperaba. Pero no cabe duda de que aquel día quedó marcada para ser víctima Franciscana Misionera de María y , con ella, todas vosotras. (CT/1 78)

 

Me estoy viendo en las Clarisas, en aquel 23 de enero por la mañana, con el Evangelio…….Madre maestra me interrumpió y me mando que fuese a buscar un tratado sobre la obediencia. Estaba en el coro; bajé, y allí……frente al tabernáculo, escuché del cielo estas palabras: ‘’¿ Quieres ser crucificada en lugar del Santo Padre? Incliné la cabeza en el fíat de la obediencia. Y luego siguieron otras palabras inexplicables: María Victima de Jesús y de Jesús crucificado’’.

Desde entonces, siento que ‘’tengo en mí la oración del Dios de mi vida’’. El estado de víctima se apoderó de mí. Intensamente conmovida y con un amor que todavía contemplo, aunque muy lejos de aquel día, salí del coro……….Quedé transformada y Jesús tomó mi corazón, como si la vida de la pequeña Elena de Chappotin hubiese terminado……….desde entonces, qué vida de agonía ¡ (NS 352-08 mayo 1891)

 

María de la Pasión vuelve a menudo, directa o indirectamente a esta experiencia en el convento de las Clarisas de Nantes, que es para ella una consagración especial y un don de amor. Ahí fue sembrada la primera semilla de nuestro carisma dado a la joven Elena y que ella nos lo transmitió con mucho amor y sufrimiento.

 

Agradezcamos al Señor y pidamos la intercesión de María de la Pasión para profundizar cada vez más la belleza y la fuerza del carisma recibido en herencia y entregarnos con todo corazón sin medias medidas.