6 de Enero – Fiesta de la Epifanía del Señor

Celebramos hoy la fiesta, la Solemnidad de la Epifanía del Señor, la fiesta de la manifestación del Señor al mundo entero. La liturgia de hoy está llena de luz, la luz de Aquel que ha iluminado al mundo entero.

María de la Pasión nos ayuda a recordar el significado y el gran impacto que esta fiesta litúrgica tiene para nosotras:

«La fiesta de la Epifanía es el aniversario de la Fundación de nuestro Instituto. Fue ese día de 1877 que el Papa Pío IX se dignó bendecirlo y autorizarlo.

Consideremos esto como una gracia del cielo. Esta fiesta es la de la conversión de los Gentiles, y ninguna podría ser más adecuada como fecha para la fundación de un Instituto misionero». (CT/1, 74)

En el Directorio para la fiesta de la Epifanía, María de la Pasión nos invita a dar gracias a Nuestro Bendito Señor por la fundación de nuestro Instituto (especialmente) por habernos cobijado bajo el manto de nuestro Padre San Francisco. Recordemos las palabras de consejo de Nuestro Reverendísimo Padre General: «A medida de que aumentamos en número, debemos disminuir en nuestra propia estima, a fin de ser lo suficientemente pequeñas como para encontrar lugar bajo el bendito manto Seráfico «. ( CT/1, 75)

Epifanía: la fiesta de la manifestación de Jesús a los hombres venidos de Oriente: estos personifican el mundo de las personas, que desde el principio del mundo han estado en camino en busca de un Dios que pueda satisfacer su sed de paz y felicidad.

Epifanía: la fiesta del camino: en la liturgia de hoy, todo está en movimiento, todo converge hacia un Dios, pequeño y humilde, presentado a la gente por su joven madre, que sabe transformar la gruta donde nació el niño en una casa acogedora y llena de ternura.

Epifanía: una fiesta que nunca termina porque es la de una Iglesia que está siempre en movimiento, en acción, siempre está en camino; este es el deseo y el sueño del Papa Francisco, a saber, tener una Iglesia que se mueva por las calles del mundo («una Chiesa sempre in uscita») anunciando la Buena Nueva del amor a todos y cada uno, dispuesta a cambiar de dirección como los Reyes Magos, anunciando en todas partes, siempre y a todos, que Jesucristo es la luz y la fuerza de cada persona.

Epifanía: la celebración del nacimiento de nuestro Instituto FMM, su desarrollo en el mundo a lo largo de los años, el comienzo de ese camino de amor que María de la Pasión difundió en el mundo, en diversos continentes y países, anunciando a Jesús a todos, en todas partes y siempre.

Los Reyes Magos viajaron juntos enfrentando las dificultades del viaje encontradas en el camino. La estrella que los había guiado hasta entonces ,los llevó al lugar donde encontraron al niño recién nacido en los brazos de su madre.

Como los Reyes Magos, emprendamos este mismo camino, buscando juntas la voluntad de Dios para el Instituto en nuestro camino de transformación, sin dejarnos bloquear por los fracasos o por el miedo. Siempre tendremos una estrella que nos guíe: esta estrella es María Inmaculada, que a través de la Iglesia, siempre nos indicará el camino correcto que debemos tomar.

Una estrella anunció al Redentor del mundo. Para el cristiano, la verdadera estrella es María. Ella nos conducirá a Jesús, y en sus brazos encontraremos al Emmanuel, «el Dios con nosotros». Si somos fieles seremos sus mensajeras, sus estrellas vivas, señalando el camino que conduce a Jesús.

En este feliz día, María de la Pasión revela su más sentido deseo mientras nos traza el pleno sentido de nuestra misión universal en el Instituto. Ella nos dice:

«Cuánto deseo

que todas nos convirtamos en santas,

dignas de nuestro divino llamado:

 a ser «Epifanías» vivientes

manifestando a Jesús al mundo

siempre, en todas partes, en todas las cosas».

(Roma, 6 de enero de 1895)

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