Como el barro en la mano del alfarero,así eres tu en mi mano.(Jer 18-6)

Haciendo un pequeño recorrido por mi vida me he dado cuenta que llevo en la misión de Japón 54 años,bueno yo soy española con nacionalidad japonesa también.

Fui enviada a Japón por la hermana general S. Agnes en 1967, recuerdo que le dije:la lengua es muy difícil y creo que yo no estoy preparada para esta misión,pero ella me contesto lo importante no es el hacer sino tu ser y lo puedes compartir en la comunidad nueva donde vas.Esto no lo he olvidado nunca.

Voy a compartir algo de mi pequeña misión situada en una de las periferias de la ciudad de Maebashi donde tenemos una comunidad de 4 hermanas,esta comunidad se fundo principalmente para ayudar en un campo de refugiados vietnamitas hace mas o menos 36 años…sus miembros se han ido colocando en la sociedad y quedo un grupito que por las heridas sicológicas se han quedado en el centro.

Recuerdo que Maria de Pasión nos decía hay que estar atentas a los signos de los tiempos,lo que fue un centro para los refugiados se ha convertido en un hogar para enfermos mentales,hay vietnamitas, japoneses y un peruano.Yo sigo como voluntaria,en este centro .Aquí se respira un ambiente de hermandad a pesar de las carencias,yo siento que todos estamos unidos en el Espíritu de Jesus,no se necesitan palabras,las presencias se comunican.

Los enfermos mentales están aumentando en esta sociedad no solo por el estrés sino por la pandemia.

Atentas a los signos de los tiempos también contribuimos al cuidado de la casa común (Laudato Si’ )

El trabajo que se realiza en el centro prácticamente es de reciclaje: cartones, periódicos, ropa,plásticos etc, ordenadores,maquinas usadas,hierros etc, se van separando los metales y se puede vender.

Hay un taller en el que se realizan esos trabajos en el que  vienen gente de fuera a trabajar también enfermos mentales,pero hay gente voluntaria que nos ayuda.

Dos veces a la semana abrimos la tienda de reciclaje en la que vienen mas bien gente mayor de los alrededores que se sienten un poco solas, antes de la pandemia se solía servir un te para la gente que lo deseaba ,se hablaba y se escuchaban sus problemas.

Hay voluntarias que saben escuchar,yo también me encargo de que el ambiente sea bueno.

Las hermanas de la comunidad también ayudan en el centro.

Este es mi trabajo principal.Muy contenta de compartir mi vida con estas personas y doy gracias a Dios por todo lo que recibido de ellas y seguiré recibiendo…

Los domingos también voy a la parroquia y ayudo en la pastoral de los emigrantes de latino America. Aquí también hay muchos problemas pero entre todos se van resolviendo, la pandemia parece que nos ha unido en mayor hermandad…parece que todos estamos unidos por un hilo invisible que es el Espíritu de Jesus. También muy contenta de compartir mi vida  con estos hermanos y hermanas.

“Como el barro en las manos del alfarero así eres tu en mi mano”

 

Maria Santos.( Maria Akatsuki) fmm